Todo empezó solo con ideas, cosas que queríamos intentar, Algo nuevo. Al principio creímos que no funcionaria pero las ganas de ayudar hicieron que nos arriesgáramos y fuéramos. De muchos fuimos pocos, pero algunos estaban en espíritu, Hubieron inconvenientes pero salimos adelante y a pesar de todo nos encaminamos y partimos.
Íbamos nerviosos por lo que nos encontraríamos, con un poco miedo, pero a la vez felices por ayudar. Al momento de estar hay era todo tan diferente, solo éramos nosotros y ellos. No había nada más... porque tampoco nos importaba lo demás, ellos que no tenían nada pero sin embargo eran tan cálidos, mas cálidos que alguien que lo tenga todo, mas agradecidos que todas las personas que conozco, mas fuertes que cualquier mástil, pero tan indefensos como unos niños. Como niños que no sabían que hacer, como niños que agradecían la vida pero sin embargo no sabían que hacer con ella.
Todos eran diferentes, todos venían de partes diferentes, todos tenían sueños y frustraciones, en lo único que se parecían era en que todos estaban solos en las calles de la ciudad.
En las calles que tal ves tu dices ¿como con este frio una persona puede estar durmiendo aquí?, Teníamos miles de preguntas en nuestras mentes., hacia ellos y hacia la gente que por hay circulaba, ya que no los tomaba en cuenta y eso era lo mas increíble.
La gente que estaba hay solo los tomaba como un objeto mas de su paisaje diario y no trataban de hacer nada por arreglarlo. Ya que el ignorar es mejor que perder un poco de tu tiempo por los demás.
Solo creo que lo que esa gente me dio esa noche jamás se borrara de mi memoria, porque a veces el estar con gente que es igual que tu, que piensa como tu, habla como tu, come como tu, respira como tu, pero que no tiene una vida como tu. Es lo que mas te deprime por que piensas que mas puedes hacer tu aparte de llevar un pan, un café y una conversación que se que no solucionara su vida. Pero si sentirá que alguien se preocupa por el.
Si al fin y al cabo somos todos iguales.
Y tengo en mi memoria el momento en que dijeron " viste que los angelitos existen”.
Íbamos nerviosos por lo que nos encontraríamos, con un poco miedo, pero a la vez felices por ayudar. Al momento de estar hay era todo tan diferente, solo éramos nosotros y ellos. No había nada más... porque tampoco nos importaba lo demás, ellos que no tenían nada pero sin embargo eran tan cálidos, mas cálidos que alguien que lo tenga todo, mas agradecidos que todas las personas que conozco, mas fuertes que cualquier mástil, pero tan indefensos como unos niños. Como niños que no sabían que hacer, como niños que agradecían la vida pero sin embargo no sabían que hacer con ella.
Todos eran diferentes, todos venían de partes diferentes, todos tenían sueños y frustraciones, en lo único que se parecían era en que todos estaban solos en las calles de la ciudad.
En las calles que tal ves tu dices ¿como con este frio una persona puede estar durmiendo aquí?, Teníamos miles de preguntas en nuestras mentes., hacia ellos y hacia la gente que por hay circulaba, ya que no los tomaba en cuenta y eso era lo mas increíble.
La gente que estaba hay solo los tomaba como un objeto mas de su paisaje diario y no trataban de hacer nada por arreglarlo. Ya que el ignorar es mejor que perder un poco de tu tiempo por los demás.
Solo creo que lo que esa gente me dio esa noche jamás se borrara de mi memoria, porque a veces el estar con gente que es igual que tu, que piensa como tu, habla como tu, come como tu, respira como tu, pero que no tiene una vida como tu. Es lo que mas te deprime por que piensas que mas puedes hacer tu aparte de llevar un pan, un café y una conversación que se que no solucionara su vida. Pero si sentirá que alguien se preocupa por el.
Si al fin y al cabo somos todos iguales.
Y tengo en mi memoria el momento en que dijeron " viste que los angelitos existen”.


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